¡Hola!

Soy Clara, tengo 30 años y desde que tengo uso de razón me gusta viajar. Cuando era chica viajaba junto a mi familia a conocer diferentes partes de Argentina, y mi niñez está marcada con cada viaje hecho. A los 18 años hice un intercambio estudiantil en Normandía, Francia, que cambió mi vida por completo y mi forma de ver el mundo y a mí misma. Descubrí que viajar me daba una libertad y una perspectiva sobre las cosas que no encontraba en ninguna otra parte. A partir de ahí continué haciendo viajes largos en la medida que me era posible. En los años que estudié, aproveché algunos veranos para salir a conocer(me), mientras hacía algún trabajo para poder mantenerme. Terminada la carrera tomé la decisión de realizar otro tipo de cambio, mudándome a la Ciudad de Buenos Aires, donde durante tres años trabajé y ahorré para luego embarcarme a la lejana Australia. Allí estuve los 12 meses que duró mi visa, cuando decidí que mi paso por el país de los canguros necesitaba una pausa, y me propuse hacer un viaje por el Sudeste Asiático. Cuestiones de la vida me llevaron a quedarme en Bali, lugar donde viví durante ocho meses. Ahora me encuentro en mi ciudad natal, Miramar, desarrollando este pequeño proyecto que llevo varios años pensando en compartir.

Mi relación con la escritura

Libro que había en mi casa, libro que leía. No importaba qué género, autor o longitud de la obra, sentía una atracción por cada nuevo ejemplar y pasaba horas leyendo. Supongo que fue de esa manera como también empecé a escribir. Aunque nunca fue una práctica sostenida, era mi forma de canalizar mis sentimientos, la mayoría de las veces, y explorar mi costado creativo, de vez en cuando. Nunca llevé un diario íntimo, pero sí escribía en hojas perdidas de viejos cuadernos, entre dibujos, notas y borradores.

La escritura, sin embargo, fue mi compañera desde mi primer viaje “importante” para mi yo de 14 años, cuando con mi prima nos fuimos al pueblo español de mis abuelos, a visitarlos a ellos y a la familia del otro lado del continente. A partir de ahí llevé un registro de cada aventura que hacía sola, como una forma de recordar lugares, fechas y momentos.

Hoy, que me lanzo a este nuevo mundo de compartir mis escrituras, me nace naturalmente hacerlo sobre mis viajes. Espero que mi estilo y mi confianza crezcan en este camino para animarme a compartirles un poco más.